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¿Realmente existieron los vampiros? Un descubrimiento en Croacia podría confirmarlo

  • Aitana Gavilán
  • 8 feb 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 10 feb 2025

Los arqueólogos han encontrado restos de un individuo con evidencias de un ritual vinculado a la creencia de vampiros 


El esqueleto tal y como fue encontrado, sin cabeza y con el cuerpo del revés  (Milica Nikolic)
El esqueleto tal y como fue encontrado, sin cabeza y con el cuerpo del revés  (Milica Nikolic)

En el yacimiento arqueológico de Rašaška (Croacia), por parte del Museo de Nova Gradiskahan se ha descubierto, bajo una iglesia medieval, una tumba con el número 157 marcado. En su interior, los arqueólogos han encontrado restos de huesos de un individuo colocados de una forma muy particular. Lo que se ha podido saber hasta ahora, es que podía tratarse de un ritual para evitar que el muerto regresara de nuevo a la vida, una práctica vinculada con antiguas creencias en vampiros y espíritus malignos, frecuentes en muchas regiones de la Europa oriental.


El torso del difunto se encontraba orientado hacia abajo, mientras que otras partes del cuerpo estaban orientadas hacia arriba, y además tenía la cabeza separada del resto. En los extremos del cuerpo, habían colocadas dos grandes piedras. Los expertos han podido descubrir que el cuerpo se encontraba de esta manera, ya que después de su muerte y durante el entierro, el cuerpo fue retorcido de manera deliberada.


Una vez analizados los restos óseos, llegaron a la idea de que el cuerpo se trataba de un hombre de entre 40 y 50 años. Las vértebras y las piernas demostraban que el individuo había tenido un trabajo físico intenso durante toda su vida, pero las heridas que se encontraban en los huesos, evidenciaban también una vida marcada por la violencia y que unas heridas localizadas en el cráneo acabaron causando su muerte. Estas heridas se debían a dos fuertes golpes que sufrió el hombre, por lo que se sugiere que la muerte no fue un accidente, sino que fue por un ataque.




Las dos primeras fotografías son las heridas sufridas por el supuesto "vampiro" a lo largo de su vida y las siguientes, las heridas en el cráneo provocaron su muerte. (Milica Nikolic)


Según los arqueólogos encargados del caso, este tipo de práctica funeraria a la que el individuo encontrado fue sometida, se trataba de un ritual de la región. Esta forma de enterrar a un fallecido la utilizaban cuando consideraban que una persona actuaba de forma violenta o inusual, por lo que pensaban que una vez estuviera muerta, tendría la capacidad de resucitar. Por lo tanto, esto explica y refleja las creencias que tenía la población en espíritus malignos o seres sobrenaturales.


A pesar de esta teoría, Nataša Šarkic, una arqueóloga independiente que está estudiando el encuentro, ha explicado a Vampiradas que lo primero que pensaron fue que la tumba había sido robada. En cambio, la opinión cambió al ver que en otras los huesos estaban simplemente esparcidos sin ninguna relación anatómica, ya que los robos se han dado en años recientes, cuando el tejido blando del cuerpo ya no está presente. Por lo tanto, descartaron esta idea, ya que “las partes blandas todavía estaban presentes en el momento de la intervención, lo que significa que el individuo fue enterrado muy recientemente. Además, la forma en que se colocó el cráneo y cómo se giró el tórax en decúbito prono (al estómago) muestra que había más una intención ritual que una simple búsqueda de objetos valiosos”.


La tumba donde se ha encontrado el cuerpo está situada en Rašaška, un yacimiento arqueológico del este de Croacia. Originalmente, la propiedad donde se hizo este hallazgo perteneció a los Templarios, una orden militar católica medieval, más tarde a la Orden de los Caballeros del Hospital de San Juan de Jerusalén y finalmente, quedó en manos de la nobleza local.


Pero aun así, este no ha sido el único ni primer enterramiento medieval de vampiros que se ha descubierto en la zona, sino que la arqueóloga ha declarado que “los vampiros siempre han existido en la cultura eslava”. También en Rašaška, el año pasado, en 2024, los investigadores descubrieron unos restos de una persona enterrada en un ataúd de madera. Al individuo le faltaba la cabeza, parte que aún no han conseguido encontrar. “La creencia de que una persona puede resucitar y dañar a los vivos ha estado presente durante siglos”, ha dicho la investigadora.


Šarkic ha confesado que “la exposición de los restos será una decisión del Museo de Nova Gradiska.”. Aun así, la investigación alrededor del caso continúa y ella espera ver más tumbas interesantes pronto y descubrir más sobre la persona: “lo que realmente espero es que podamos hacer una reconstrucción facial y ver cómo era este hombre.”



 
 
 

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