El vampiro en el cine: de monstruo a héroe
- Aitana Gavilán
- 28 feb 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 3 mar 2025
¿Cuál ha sido el desarrollo de esta criatura dentro de las películas más icónicas?

El vampiro es un personaje de ficción que fue creado a partir de la literatura gracias a John William Polidori en su obra El Vampiro, el primer libro que habló de esta figura. A partir de ese momento y hasta día de hoy, el vampiro también ha sido utilizado como recurso cinematográfico, y de esta misma manera, ha ido evolucionando hacia diversas personalidades y facetas.
En el mundo del cine existen miles de películas sobre vampiros, y cada una de ellas ha tratado a este personaje de diferentes maneras. Se ha pasado del vampiro como figura de terror y miedo, siendo la principal amenaza de la peli, a convertirse a un personaje cada vez más humano, incluso llegando finalmente a ser el ansiado héroe del film. Tal como nos ha contado el crítico de cine Javier Parra: “el cine de vampiros se está reinventando desde su nacimiento”.
¿Cómo se ha dado esta evolución y cómo se han representado?
Los inicios: el vampiro como monstruo
Cuando se empezaron a hacer las primeras películas de vampiros, esta figura era tratada como una amenaza de la cual la sociedad tenía que huir de ella y salvarse. Esta manera de representar al vampiro, puede verse reflejado en los más clásicos del cine de este género.
Una de las películas más icónicas durante estos inicios, fue Drácula, en el año 1931 e interpretada por Bela Lugosi. En esta película, considerada la secuela del libro de Bram Stoker, el protagonista es el Conde Drácula, personaje que hipnotiza y ataca a un abogado que ha ido de visita a Transilvania para encontrarse con el conde, por lo que pasa a ser su esclavo. Además, a lo largo de la película, este personaje también mata a diversas personas, convirtiéndolas también en vampiros, cosa que genera una amenaza para los demás y tienen el objetivo de matar al protagonista.

Otra de las pelis más conocidas donde trataban de esta misma forma a la figura del vampiro, fue Nosferatu (1922), otra adaptación de la novela Drácula (Bram Stoker). Aquí, el protagonista, el Conde Orlok, se trata de un vampiro con un aspecto monstruoso y cadavérico y a lo largo de la historia, su llegada a la ciudad trae consigo una plaga, asociándolo con la propagación de enfermedades y la muerte.

Transformación en los 80 y 90: el vampiro con emociones
A medida que pasaban los años, cada vez se hacían más películas de este género, pero fue a partir de los años 80 aproximadamente que empezó a desarrollarse otro tipo de films que utilizaban al vampiro como figura principal de la historia. En estas nuevas películas, la figura vampírica empezaba a tener emociones y se empezaba a mostrar un lado más humano.
Un claro ejemplo es Entrevista con el vampiro, donde Louis, un hombre que acaba de perder a su mujer, tiene tanta tristeza, que Letast, un carismático vampiro decide convertirlo también en este ser para guiarlo hacia una nueva existencia. A lo largo de la película, puede verse como Louis lucha contra su naturaleza vampírica, sintiendo culpa por matar humanos para sobrevivir, por lo que decide beber sangre de gallinas y ganado para no tener que asesinar personas. Entonces, a diferencia de los vampiros monstruosos del cine clásico, aquí son elegantes, intelectuales y emocionales.

Además, durante esta época, más concretamente en el año 1992, se volvió a hacer una nueva película de Drácula, interpretada por Gary Oldman . Este es otro de los clásicos de este género, donde el argumento del film sigue al personaje principal, el conde Drácula, que cuándo descubre a la reencarnación de su amor perdido, hace todo lo posible por recuperarla. A lo largo de la historia se ve un vampiro muy diferente de esa primera adaptación, ya que se muestra el lado más personal y emocional del personaje, que hace de esta película más que una simple película de terror, haciendo que el espectador empatice con el personaje de Drácula.

El vampiro en el siglo XXI: romántico y empoderados
Nos remontamos a la actualidad, donde, en términos generales, la figura del vampiro en el cine ha cambiado radicalmente. Hoy en día, muchas de las adaptaciones cinematográficas que usan a este ser como personaje principal, lo tratan de una manera romántica, sensual y heroica.
La primera película nos puede venir a la mente cuando pensamos en el vampiro del siglo XXI es la saga de Crepúsculo, un total de 5 películas, basadas en los libros de Stephenie Meyer. La historia habla de Bella Swan, una joven que al mudarse a un nuevo pueblo se enamora de Edward Cullen, un vampiro de 123 años. La figura principal, Cullen, se trata de un vampiro con un aspecto joven y una personalidad seductora y locamente enamorada de la joven, a quien salvará en diversas ocasiones a lo largo de las películas. Este personaje ha pasado a ser uno de los vampiros más icónicos en el mundo del cine.

Finalmente, a día de hoy, existen millones de películas sobre el género vampírico que tratan a esta figura desde diferentes perspectivas o personalidades. “Estamos a punto de un nuevo renacer de los vampiros, aunque no están muy a la vista, pero sí que siguen presentes”, ha concluido Parra.



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