“Cuadecuc, vampir” vuelve a la Filmoteca para hablar sobre Drácula y el cine
- Teresa Aparicio
- 1 feb 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 9 feb 2025
“El cine es un vampiro, hijo bastardo de otras artes”, Javier Urrutia en el coloquio posterior

El filme experimental Cuadecuc, vampir se volvió a proyectar en la Filmoteca de Cataluña este pasado 29 de enero, ocho años después de su última sesión. El largometraje, censurado durante el franquismo, se grabó en 1970, en el set de El conde Drácula de Jesús Franco, paralelo a su filmación, para crear una narrativa alternativa sobre el vampiro. El evento formó parte del programa “Aula de Cinema” de la Filmoteca y fue acompañado por un coloquio con Javier Urrutia, fundador de la escuela de cine Educa tu mirada, sobre los elementos cinematográficos de la película y el vampirismo en la gran pantalla.
Cuadecuc, vampir fue ideada y grabada por Pere Portabella junto a Joan Brossa, además de contar con la música de Carles Santos. Debido a su naturaleza experimental, es una película en blanco y negro muda excepto por los últimos minutos que no sigue una línea narrativa convencional, ha adquirido fama en los círculos de cine underground. Urrutia la describía como un “poema filmado que crea su propia estética, códigos y escritura”. Se sale de las etiquetas que definen el cine hegemónico, ya que no cae en categorías como “documental” o “making of” pero tampoco cuenta su propia historia. Es, a su manera, una representación del mito del vampiro, ya que recoge imágenes y escenas de la película de Jesús Franco, como la preparación de los efectos especiales o interacciones entre los actores y el equipo, y las alterna con fragmentos más experimentales como largas grabaciones de bosques o fundidos a negro de medio minuto.

La proyección tuvo lugar en la sala Chomón de la Filmoteca, donde se celebra normalmente el “Aula de Cinema”. La sesión empezó con una breve presentación sobre la película y su director, en la que se aconsejó a los espectadores que vieran Cuadecuc, vampir como una “experiencia cinematográfica radical”. Después de proyectarse el largo de 70 minutos, empezó el coloquio, donde Urrutia trató diferentes temas que aparecían en la película y sus elementos cinematográficos para hacer más comprensible el visionado. Cuando acabó, se abrió un espacio de tertulia donde los espectadores compartieron sus dudas y conversaron sobre diferentes aspectos propuestos por el cineasta. Principalmente, las conversaciones giraron en torno el papel del conde Drácula en la cinta y cómo su director transmitía la esencia vampírica del proceso de grabación en sí. “El cine es un vampiro, hijo bastardo de otras artes, con un hambre insaciable de vida y cambio”, en palabras de Urrutia.
Tanto en el coloquio como en el largo, el mito del vampiro fue el tema central de la sesión. La principal cuestión que cubre el filme son las repetitivas adaptaciones de la novela original de Bram Stoker. De forma implícita, por ejemplo cuándo muestra al actor Christopher Lee quitarse el disfraz del conde, la película da a entender que la historia se ha contado tantas veces que “va perdiendo su esencia de trama y se convierte en contexto”, como se dijo en la charla. Un argumento que, más de cinco décadas después de su estreno y con las nuevas versiones que han salido desde entonces, ha ido cobrando fuerza.
Cuadecuc, vampir se volvió a proyectar en la Filmoteca el viernes 31 en una sesión nocturna, esta vez sin coloquio posterior. Aunque ya no se pueda ver en la gran pantalla, la película está disponible el Filmin y Prime video, para aquellos que quieran ver un filme que desafíe las normas del cine comercial o tengan interés en profundizar en la representación del vampiro en el séptimo arte.




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